Intro

Expresiones y más

Expresiones, letras, poemas, palabras, sentimientos, emociones... Sueña, vive, siente... !! Liberate !!



“Amigos de lo ajeno” se toman  Bogotá





La fría capital de Bogotá, es el centro cultural, industrial, económico y turístico más importante de Colombia. Las diferentes alternativas culturales la han ubicado en una de las metrópolis mas apetecidas por los turistas extranjeros y así mismo se ha convertido en una ciudad multicultural, donde llegan a vivir cientos de personas de todas las regiones.



Sin embargo la inseguridad ha tomado fuerza con el paso de los años y aunque ciudades como Medellín y Cali encabezan la lista de las más peligrosas de Colombia, Bogotá ha comenzado la pelea por ocupar el primer lugar.



Según las cifras oficiales de seguridad, Bogotá muestra una reducción en homicidios y hurtos, pero contrario a esto los habitantes de la capital se quejan cada vez más de ser victimas de  atracos a mano armada, asaltos a viviendas, “raponeo de celulares” y robo de vehículos.

El aumento de los desplazados por la violencia, se suma a las victimas del la fuerte ola invernal que azota el país, convirtiéndolos en una de las principales causas que generan el incremento de la delincuencia común, ya que la mayoría inmigran a la capital de la republica en busca de oportunidades laborales que desafortunadamente no logran conseguir.

Algunos alcaldes de la ciudad han puesto en marcha campañas para la reducción de índices de delincuencia, pero los habitantes reclaman y exigen  más seguridad; así mismo las denuncias aumentan rápidamente, colocando en tela de juicio las cifras expuestas por los medios de comunicación.



A pesar de todo lo anterior Bogotá presenta niveles de delincuencia menores a los de otras grandes capitales del mundo. Lo que no justifica en absoluto que esta bella ciudad siga siendo presa de los más deshonestos.

CRÓNICA LITERARIA



DESDE UN BAÑO FEMENINO

No era la primera vez que lo hacia, pero si la primera que me sentía atrapado.

Mis piernas temblaban cada vez mas, mi corazón estaba a punto de estallar y mi cuerpo transpiraba   mas que de costumbre; Sudaba frío, muy frío, y a mis pulmones comenzaba a faltarles el aire; Todos esos síntomas eran exactamente el significado del miedo, y eso era lo que me invadía en aquel momento: miedo, algo que había olvidado por completo hasta ese día.

Doce y Treinta de  la tarde de un domingo donde era inevitable que un centro comercial estuviera atestado de gente.
Cual era el siguiente paso? No lo sabia, el miedo me impedía pensar… diseñar un plan… tomar una decisión. 
Al cabo de  algunos minutos  un enorme grupo de mujeres ingreso al recinto,      ¿acaso pensaban que estaban en la sala de su casa?, ¿no podían hacer visita en uno de los tantos lugares que existían allí afuera con cómodas sillas de madera, en los acolchonados butacos de los restaurantes  o en la plaza central bajo la sombra de los árboles? Al parecer se sentían muy cómodas allí, era tan solo medio día y ya tenía muchas historias que contarse.
Una de ellas comenzó a relatar lo bien que la había pasado con su amante de turno la noche anterior y las demás oían atentas y preguntaban emocionadas sobre cada detalle, ¡pobre hombre! casi no lo dejan vivo, no solo era el peor amante que aquella mujer había tenido, además era un ingenuo enamorado, todas reían efusivamente mientras inventaban múltiples apodos para el susodicho. ¡Patético! Y todavía decían que los hombres éramos unos cretinos. Eso me hacia   perder el miedo de nuevo y me recordaba el porque estaba ahí:   ! todas eran iguales!

Esa mañana me había levantado un poco antes de las 8, debía planear bien todo para que me saliera tan perfecto como siempre, abrí la nevera para preparar algo de desayuno pero vi el mismo cuadro que veía todos los días: nada saludable: un trozo de torta dura y un par de vegetales descompuestos que cumplirían un mes en los próximos días, sin embargo eso era exactamente lo que quería ver, seria la excusa perfecta para ir al centro comercial.

A las once de la mañana recorría el lugar como cualquier otro habitante de la ciudad: llevando un paquete en la mano de algún almacén de marca, algún papel publicitario de una joyería famosa, y una muestra gratuita de una reconocida marca de desodorante, también atendí a la charla sobre la exposición de arte que se llevaba a cabo en la plaza del artista, observe las películas de la temporada que se presentaban en la cartelera de cine, compre un  costoso helado de chocolate con maní y me dirigí hacia la plazoleta de los novios; Allí estaba  yo,  observándolo todo a mi alrededor:  El 90 % de seres que poblaban ese lugar eran  parejas, algunas hablaban mientras reían felices, otras tal vez olvidaban donde estaban y se comían a besos, las mas recatadas se abrazaban  de vez en cuando,  y otras solo caminaban tomadas de la mano, ¡cuantas mentiras habría tras todo este escenario teatral! . El 10 % restante lo conformaban madres con sus hijos, gente con paquetes de todas partes, empleados y por supuesto gente solitaria hablando por celular, quizá concertando alguna cita  y otros, muy pocos, solo pasando el tiempo, como yo, que comía mi helado fingiendo disfrutarlo, pero pensando la mejor forma de ejecutar  mi plan y por supuesto divisando mi objetivo;  Era lo que había hecho durante los últimos tres meses, me levantaba pensando en ella, pasaba mis dedos sobre la fotografía que colgaba detrás de la puerta de mi solitaria habitación, recorría todo el centro comercial, compraba algunas cosas para no levantar sospechas y me sentaba  ahí, justo debajo de el árbol mas espeso donde  la podía ver trabajando durante todo el día, con su ondulado y largo cabello rubio, su blanca piel, sus profundos ojos verdes  y  lo mas bello en ella: esa esplendida y  perfecta sonrisa que dejaba  ver un excelente trabajo de ortodoncia  por el que sin duda  había pasado, la amaba demasiado, pero nunca le perdonaría lo que me había hecho, y por eso estaba  ahí, porque  tenia que pagarlo todo, desafortunadamente así es la vida, y todo lo que hagamos sea malo o bueno tiene sus consecuencias  y  queramos o no esas consecuencias  son inevitables.

Habían pasado  casi dos horas desde mi ingreso al centro comercial y era momento de hacer lo que venia a hacer, lo que había planeado durante tanto tiempo, me levante con el ímpetu del águila dispuesto a todo, deje los paquetes allí mismo y comencé a caminar lentamente, tal vez esperando una señal de Dios que me impidiera hacerlo, tal vez intentando convencerme a mi mismo de  desistir en aquel momento, pero nada ocurrió, ese era mi destino y ese era su destino, entré al almacén de zapatos  donde ella pasaba   la mayor parte de su tiempo, su cara palideció al verme, era evidente que sabia que había llegado el momento de pagar por todo, intentó retroceder y tal vez en aquél momento paso  por su mente  huir de aquel lugar, pero sabia que era demasiado tarde;  sin pronunciar palabra  introduje mi mano en  la  chaqueta, saqué una nueve milímetros y apreté el gatillo sin miedo, sin el menor rastro de arrepentimiento.

Todo se suspendió a mi alrededor, no pude diferenciar entre una eternidad y el par de segundos en los que estaba estático, sentí nauseas al ver como la bala penetraba en su pecho y una mezcolanza entre el placer del triunfo  y el sinsabor de lo imperfecto me invadió por completo, dejándome perplejo, como un espectador mas de aquel suceso repentino.
De ahí  en adelante  todo fue muy rápido, guarde el arma en la parte trasera de mi pantalón, y Salí deprisa de aquel lugar, “te sigo amando” pensé antes de marcharme,  mas a modo de despedida, que de confesión.

Estaba loco para haber hecho lo que hice en aquel lugar, ¿a quien se le ocurría planear un asesinato en pleno centro comercial, en plena luz del día, frente a cientos de personas, de espectadores, de testigos? todos se quedaron allí, viéndola morir lentamente, me hubiera gustado presenciar  ese momento y gritarles a todos que ella se lo había buscado, que ella se lo merecía, que esas eras las consecuencias de sus actos y que tenia que afrontarlas con resignación.

Fue todo muy rápido, había perdido la noción del tiempo y al mismo tiempo que corría veía el mundo detenerse a mi alrededor, “deténgase” gritaron un par de guardias, el pánico me invadió por completo, jamás había contemplado la idea de terminar mi vida en una  cárcel, un  lugar que encabezaba la lista de mis mayores temores, ¿por qué  no había planeado mejor las cosas? ¿Por que no tenia un plan B? ¿Por que nunca pensé en el después? ¿Por que?;  Tenia que huir de aquel lugar y no era una idea descabellada, nadie podría describir mi cara, nadie me había mirado fijamente,  además,  que dirían? , Que un hombre de chaqueta, jeans y pelo castaño le había disparado a aquella mujer?  Ridículo. La mayoría de personajes que recorrían a esa hora el centro comercial vestían del mismo modo y llevaban pelo castaño, se saldría de las manos detener a tantos sospechosos.
si seguía corriendo tal vez me encontraría a la salida con mas guardias de seguridad, así que entre por la primera puerta que se poso frente a mis ojos “baño de mujeres”; Y ahí estaba yo, encerrado en un baño, sentado sobre una desgastada cisterna, temblando de miedo  y escuchando una estupita conversación femenina.

Alguien comenzó a gritar que necesitaba que todo el mundo evacuara, y se escuchaba a la gente correr y gritar, las mujeres no pudieron terminar su atrevida conversación y salieron corriendo, las alarmas comenzaron a sonar ensordecedoras, el baño quedo vacío, y un silencio absoluto me invadió por completo a pesar del ruido que se percibía allá afuera, ¿acaso el hecho de tener una persona muerta en un centro comercial era motivo de evacuación?, ¿un asesinato ameritaba tantas alarmas encendidas?  ¿Cual era el cuadro con el que me encontraría al salir de aquel lugar? No lo sabía, así como tampoco sabía cual era el paso a seguir en el plan que había preparado durante tanto tiempo.
Tenia  tres opciones: una, salir del baño y encontrarme rodeado de policías, tal vez alguien había asegurado  ver un hombre corriendo en esta dirección; Dos, salir del baño y encontrarme con un par de chicas, recibiría malas miradas, insultos, ¿como me había atrevido  a usar el baño de mujeres? Se preguntarían, y me convertirían en  un asquerosos pervertido; Y tres, salir de aquel lugar sin que nadie notara nada diferente, caminar hacia la salida, llegar a mi casa, darme un duchazo y pensar en todo lo que había vivido aquel día.
En todo caso tenia que salir y estar preparado para enfrentar cualquier situación, al fin y al cabo yo también debía correr con las consecuencias de mis actos y quisiera o no, esas consecuencias eran inevitables y estaban allí, a la salida de un baño de mujeres.

Lo peor de todo es que nunca fui capaz de salir de aquel baño, no tuve el valor para hacerlo, tome el arma y la introduje en mi boca, cerré los ojos y quise apretar el gatillo con todas mis fuerzas, tal vez al final lo mejor de todo seria reunirme con ella, y hacer juntos una nueva vida en el mas allá, comenzar de nuevo, darnos otra oportunidad.
No supe que paso después, todo se desvaneció a mi alrededor, y cuando desperté estaba aquí,en este hospital, 12 horas después de lo sucedido, según los médicos hubo una fuga de gas en el centro comercial en donde yo estaba y me desmaye, al igual que muchas otras personas que no evacuaron el lugar oportunamente, afortunadamente según el doctor, me habían alcanzado a desintoxicar de aquel mortal gas y  podía seguir disfrutando de la bella y valiosa vida.  ¡Que ironía!
Pero aun hay algo que queda inconcluso en todo esto, y es que por mas que pregunto por la chica muerta en el local de zapatos y por el arma que traía con migo, nadie me da razón, todos los doctores creen que hablo bajo el efecto de los medicamentos que me aplicaron –descanse- me dicen –mañana será otro día.